Sed bienvenidas, bienvenidos, a este espacio...Me llamo María Juárez y soy doula.
Escogí este camino después de una larga formación académica como psicóloga y experta en género. Después de estudiar, de memorizar, de repetir lo que se supone era la respuesta adecuada, llegó la experiencia en forma de un primer embarazo con 23 años. Y todo se puso patas arriba! Para eso está la maternidad, entre otras cosas, para ponerlo todo patas arriba y empujarnos a un cambio de paradigma.
En mi caso no fue sencillo este cambio de paradigma. Mi ego se resistía con tanta fuerza a cuestionar mi licenciatura, mis másteres, mi militancia feminista, mi papel en la esfera social, que tuvo que llegar un segundo y un tercer embarazo para, por fin...empezar a despertar a nuevas realidades, más bellas y profundas.
Mi yo inquieto, mi personalidad hiperactiva, siempre liada, distraída, en un montón de tareas que se solapaban, de habitar espacios diferentes, de proyectar nuevos horizontes, se vió recluida en cuatro paredes de una pequeña casita de un barrio humilde por unos cuantos, bastantes años. En ese silencio, en esa invisibilidad y falta de protagonismo, se crearon las condiciones para intuir la existencia del Yo.
La maternidad te sitúa, por primera vez en muchos casos, frente a ti misma de una manera descarnada, fuerte, sin rodeos, sin titubeos, sin andarse por las ramas, y no da tiempo a buscar justificaciones a tus faltas y errores, porque el ser que has traído a este plano de realidad, está a cada momento mostrándote tu sombra.
Desde ahí, sentí el llamado a acompañar a mujeres en este camino de crecimiento espiritual que puede ser la maternidad cuando se vive de forma consciente. Ayudarlas a no maquillar la maternidad, a no dulcificarla ni a condenarla, sino a aceptarla en toda su grandeza. Esa grandeza que nos supera, que nos arrolla, que como la enorme barriga al final del embarazo, no nos deja ver los pies y el suelo que pisábamos seguras, desaparece, pero que nos transforma en lo profundo como pocas experiencias y nos facilita la entrada a nuevos estados de conciencia.
Y no estamos solas en ese camino hermanas...