12 de junio de 2014

¿Para qué te prepara tu preparación al parto?

Durante el embarazo hacemos preparación al parto. Acudimos a cursos, leemos, nos informamos para prepararnos para parir. Pero que significa estar preparada para parir? Cuándo consideramos que ya estamos preparadas?
En este momento histórico que atravesamos la humanidad, al menos aquí en occidente, prepararse para parir es un arduo trabajo…

En realidad nuestro cuerpo no necesita ninguna preparación especial para parir. Ha sido perfectamente diseñado por la naturaleza para poder llevar a cabo esta tarea, así como lo está para hacer la digestión. Llegado el momento, el parto se desencadena sin pedirnos permiso. Es algo que nos sucede. Parir es un acto involuntario.

Nosotras podemos vivir el embarazo de espaldas a este hecho, pero la realidad es que un día cualquiera, el parto nos sorprende. Las contracciones se inician, y se suceden, abren el útero, la criatura desciende y nace, poco después se alumbra la placenta, y ya…y nosotras, dónde estamos? Nosotras nos sorprendemos, nos asustamos, nos maravillamos, nos rebelamos ante este rapto. Alguna fuerza increíble se ha apoderado de nuestro cuerpo, y nos abre, nos va abriendo, queramos o no, nos apetezca en ese momento o no, estemos preparadas o no.

Prepararse para el parto es precisamente, prepararse para aceptar el rapto y no vivirlo como un rapto, vivirlo como una entrega. Prepararse para el parto es estar preparada para entregarse entera, para volverse una observadora consciente de lo que le está sucediendo a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Prepararse para el parto es tomar la decisión consciente y responsable de saltar al vacío sin saber si habrá red. Si no nos lanzamos al vacío voluntariamente, el parto llegará y nos empujará de igual modo y de igual modo, no sabremos si habrá red, solo que en lugar de caer abiertas, confiadas y serenas, lo haremos muertas de miedo.

El parto es un rito de paso. A nivel físico, emocional y social, es un rito de paso. La vida, el cuerpo, la psique de las mujeres cambia después de esta experiencia trance, de ahí el duelo profundo que se vive en el postparto, el duelo por lo que mutó para siempre. En los cursos habituales de preparación al parto y en los manuales, se empieza a abordar este hecho. Se comienza a tener el cuenta que el parto significa un antes y un después,  que al finalizar la cuarentena, la vida no volverá a ser como antes de parir y que a veces, cuando las mujeres se dan cuenta de ello sufren y se requiere un tiempo y un trabajo para reajustar la realidad a las expectativas que se tenían. Es decir, el enfoque de la preparación al parto deja de ser meramente biológico para pasar a ser también, psicosocial.
Pero aún habiéndose ampliado la visión de lo que el parto significa en la vida de las mujeres, sigue sin atenderse aún el que yo considero el aspecto fundamental de la preparación al parto. Y no se atiende porque es precisamente el no atenderlo, uno de los rasgos característicos de occidente.  Este es el aspecto espiritual del parto.

Como aspecto espiritual no me estoy refiriendo a religioso, me estoy refiriendo al Misterio. A la parte de Misterio con la que a duras penas convivimos en occidente. Nuestra cosmovisión es profundamente racionalista y prepotente. Creemos que la razón es la única vía de acceso al conocimiento por un lado, y por otro creemos que controlamos o potencialmente podríamos controlar la realidad. Soltar ambas creencias es lo que se pone en juego en el trance del parto.
Pero precisamente,  para reforzar ambas ideas en lugar de para soltarlas, es para lo que (consciente o inconscientemente) se estructuran la mayoría de las clases “convencionales” de preparación al parto. Y pasamos clases y sesiones planteando posibles problemas y soluciones aumentando nuestra sensación de control y alimentando a su vez la ansiedad y el miedo que hay, en el fondo, detrás de la necesidad de tener el control sobre todo.

Las preparaciones al parto “alternativas”, aunque aparentemente diferentes, están estructuradas sobre la misma diada “miedo-necesidad de control”. Ante un posible problema, se plantean soluciones que difieren a las convencionales porque nos parecen más seguras y tenemos miedo a perder el control. Las preparaciones al parto a veces generan la ansiedad de quien se enfrenta a un examen y tiene que aprenderse de antemano todas las posibles preguntas y sus respuestas correctas. Pero no nos suelen decir, que está bien saber todas estas cosas, pero que hay preguntas que no conocemos y respuestas que no imaginamos y que puede que ese día nos las encontremos de frente. Ese es el gran reto del trance del parto, lo que requiere una verdadera preparación.
Al parto le pasa, como al resto de la vida, que incluye dos aspectos sobre los que hemos de ser conscientes para un buen parir-vivir. Hay una parte que controlamos en cierta manera y sobre la que tenemos la tarea de responsabilizarnos (informarnos, tomar decisiones, asumir las consecuencias…) y hay una parte que no controlamos y sobre la que tenemos la tarea de entregarnos (desapegarnos, soltar, confiar, aceptar…). Prepararnos para parir implica conocer estas dos facetas, asumir la responsabilidad de la parte de la que nos tenemos que hacer cargo, y aceptar con serenidad la parte de misterio con la que nos veremos las caras.

Como doula, entiendo el parto como posible vía de trascendencia ya que, así como otras vías que las diferentes escuelas y tradiciones místicas nos presentan a la humanidad, el parto nos coloca o nos puede colocar a las mujeres en la situación que nos permita vivir la experiencia mística por excelencia: experimentarnos como el Ser que observa lo que le sucede al cuerpo, a la mente y a las emociones con las que hasta ese momento nos habíamos identificado. En el parto podemos tener la experiencia viva y real, de lo que hasta ese momento había sido solo un conocimiento teórico. Grande oportunidad hermanitas que llevarnos ya para siempre en la mochila…
Desde que el parto pasó de suceder en la intimidad del hogar, en contacto directo con el Misterio, con la humildad y el saber de las parteras y la fuerza de las parturientas para pasar a desarrollarse en el contexto hospitalario, el hecho de parir ha sido progresivamente desacralizado, racionalizado y controlado. La realidad bajo esa ilusión, es que el parto sigue siendo un hecho sagrado, no racional y que puede ser, como mucho observado. Las intervenciones médicas rutinarias en la atención al parto normal, mantienen a la comunidad científica en su ilusión de control y sabiduría, pasando por encima (solo ilusoriamente) del Misterio y de la parturienta y ejerciendo, en muchos casos, verdaderos actos de violencia para con las mujeres y sus criaturas. En este contexto, es normal y justo que las mujeres exijan autodeterminación y derecho a ser las protagonistas de sus partos. El progresivo aumento en la toma de conciencia nos permite responsabilizarnos de nuevo de nuestros cuerpos y de sus procesos, y tomar las decisiones que correspondan sobre la atención y el modelo de parto que deseamos. Este era un paso necesario y se va dando. Pero yo propongo dar uno más…

Ser conscientes de la parte de responsabilidad que nos compete en el parto y asumirla, es estupendo y ha de ser así. Pero si no aceptamos con serenidad la experiencia íntegra que incluye el “no control”  caeremos en la misma ilusión preparándonos al parto tratando de atar todos los cabos, de tener todas las respuestas, diseñando los planes A,B, C y D antes de que….antes de que llegue el parto y te sorprenda, te sorprenda ante tu ilusión y veas, por fín veas, que no controlabas todo, que nadie controla en esta situación totalmente…el parto se desencadena y tu no has decidido que hoy, a las 15.18 mientras lees el último libro sobre parto en el agua, se desprenda tu tapón mucoso…ahora solo puedes observar lo que le pasa a tu cuerpo, confiar y entregarte…te habías preparado para eso? que tengas un buen trance hermanita...nos vemos a la vuelta!

28 de abril de 2014

Circulo de Mujeres en Madrid "Yo Soy Otra Tu"

Queridas hermanas,

Ya instalada de nuevo en Madrid, traigo una herramienta poderosa de sanación y al alcance de todas, como es el Círculo de Mujeres. Mi experiencia guiando círculos este último año en Italia me ha mostrado cómo esta herramienta nos es tan natural y antigua como respirar. Me ha mostrado la capacidad que tiene para sanar y desbloquear procesos que obstaculizan nuestro caminar ligero por la vida. Es una hermosa medicina y está ahí, para que hagamos uso de ella cuándo lo necesitemos.

En qué consiste un Circulo de Mujeres? Esta pregunta me la hacen muchas veces y no es fácil responderla, porque lo que sucede en cada círculo es diferente, impredecible, pero siempre necesario. Sucede que se generan las condiciones para mostrarnos libres, sucede que no hay juicios, ni prejuicios, sucede que no se dan consejos y cuando tomamos la palabra, lo hacemos que el respeto que merece, hablando tan solo en primera persona. En este contexto, sucede la magia que se da cuando el corazón se abre y confía, cuándo no necesitamos atacar ni defendernos.

Los Círculos de Mujeres que propongo comenzarán en mayo. Se realizarán una tarde al mes y tendrán una duración de 2 horas. El precio es de 30 euros por círculo y no es obligatorio asistir a todos, es suficiente con confirmar tu asistencia antes de venir.


Iré sembrando Círculos por diferentes lugares de Madrid para facilitar llegar a todas las hermanas que así lo deseen. Seguramente organizaremos algún círculo cerca de dónde tu vives. Por ahora comenzaremos en el Centro Samsara de Madrid, en la zona de Embajadores, pero os iré informando de nuevos círculos que se abran por aquí, por allá.

El primer círculo comenzará el viernes 23 de mayo a las 18 en el centro Samsara de Madrid. Para inscribirte, envíame un mail a hermanadoula@gmail.com o llama al 620720259

Con Amor,

María.

23 de abril de 2014

Círculo-Taller en Madrid: "Parto Espiritual. El viaje de la Guerrera"

"Parto espiritual. El viaje de la Guerrera".


Círculo-Taller en Madrid para mujeres sobre parto como experiencia espiritual.


En qué consiste estar preparada para parir? En qué consiste parir?


Parir es morir para re-nacer. Es la muerte del ego. Es estar dispuesta a dejar morir esa parte que controla para atravesar el velo de la ilusión. Es tener Fe. Es dejarse fluir. Es abandonarse. Es entregarse. Es ser canal. Es el camino del Amor. Es cruzar el Río de la dualidad para alcanzar la otra orilla, para regresar a tu Ser y alinearte con lo Divino. Es una iniciación de Guerrera.

Guerreras...Pronto en Madrid, nos encontramos...

He lanzado la llamada a varios centros. En cuantito que una sala me responda y me permitan acoger la actividad en un espacio, os paso la info del lugar/día/hora.

Para información e inscripciones escríbeme a hermanadoula@gmail.com

Os abrazo,
Con Amor
María

13 de abril de 2014

De vuelta en Madrid y en activo!

Llega la primavera y con ella el aumento de la energía que acompaña al disfrute de más horas de luz. Crecen las ganas de crear y se dan las condiciones para sembrar las semillas que se han seleccionado y almacenado durante el invierno. Esta primavera coincide además con mi regreso a Madrid después de dos años de intensa vida en Roma y os eché de menos...

Estos dos últimos años he continuado unida al “mundo doula” por diferentes vías. El contacto directo con las doulas italianas a las que admiro por su fuerza y coraje para llevar a cabo su labor en un ambiente que no siempre es receptivo a la tarea que llevamos entre manos las doulas, ha sido una importante fuente de aprendizaje y de autorevisión como doula individual y como doula socia de la Asociación Red Circular de Doulas. El espejo de las dinámicas y de la forma de trabajar de las doulas en Italia me ha permitido reflexionar y revisar mis propias ideas sobre lo que es y lo que no es una doula; sobre mi experiencia personal como doula así como mi relación con el resto de mujeres que se dedican a esta profesión.

Mi paso como voluntaria en la Asociación Città delle Mamme Frascati y los talleres que he tenido la fortuna de impartir allí me han facilitado conocer a muchas mujeres-madres con necesidades diversas, con situaciones diversas, con historias de vida diversas que ayudan a flexibilizar el esquema que una tiene acerca de lo que supone ser una mujer embarazada  o un modelo de crianza y esto siempre es positivo para no caer en la cosificación de las mujeres a las que se acompaña.

La vivencia intensa de mi propio postparto en un entorno en el que inicialmente no conocía a nadie ni hablaba el idioma me ha traído conocimiento y vivencia encarnada del instinto, del amor salvaje y de los límites con los que una convive en esta etapa de la vida. Necesitaba vivir un postparto profundo y entregada al proceso para poder acompañar un postparto, al menos yo lo necesitaba o lo sentí necesario.

Mi contacto con el “mundo doula” en España se ha mantenido vivo gracias a que me ocupo de la gestión del correo electrónico de la Asociación Red Circular deDoulas y gracias también al flujo comunicativo que ha continuado activo y ágil a través del foro con el que seguimos tejiendo Red las doulas de mi siempre amada Red Circular de Doulas. Desde la distancia geográfica mi admiración y amor por todas ellas ha seguido creciendo día a día. Su esfuerzo y el amor hacia su trabajo es algo que se siente aún no estando físicamente cerca.

Y ahora regreso y estoy de nuevo lo suficientemente cerca para oleros, tocaros, besaros, abrazaros…Instalada en Bustarviejo y alimentada por el aire que aquí se respira y las montañas que me nutren os ofrezco de nuevo mis manos y mi tiempo como doula. 

La propuesta para esta nueva etapa-continuación de la anterior pasa por ofreceros:

-Mi servicio como doula de embarazo, parto y postparto en la zona tanto de la Sierra Norte de Madrid así como del resto de la comunidad.
- Acompañamiento en interrupción voluntaria del embarazo.
- Talleres sobre diferentes aspectos relacionados con el embarazo-parto-postparto desde el enfoque “hermana doula”. (Podéis conocer mi enfoque dando una vuelta por el blog)
- Propuesta hermooooosa y potente de sanación a través de los Círculos de Mujeres.

Tanto los talleres como los círculos de mujeres se impartirán en lugares y fechas que os iré puntualmente anunciando pero si estás interesada en acoger estas actividades en tu centro, asociación, etc. puedes ponerte en contacto conmigo!

Para estar al día de las novedades solo tienes que suscribirte al boletín informativo enviando una correo electrónico con el asunto "ALTA" a hermanadoula@gmail.com y te informaré de las actividades y talleres que organice. 

Mis nuevos datos de contacto en tierritas madrileñas son los siguientes:

Telefono/Whatsapp: 620 72 02 59
Correo electrónico: hermanadoula@gmail.com


Os abrazo hermanas!

13 de marzo de 2014

La monogamia obligatoria y la expulsión del paraiso

Este segundo artículo, continuación de ”Desestructurada,” es un experimento, un intento de desenredar a través de las palabras la mata de intuiciones, sensaciones y observaciones, que me vienen atravesando de un tiempo a esta parte. No es un artículo cerrado, no es una opinión en firme ni una afirmación de cómo son o han de ser las cosas, es un ejercicio de introspección mediante las letras, nada más. 

Este pequeño texto es una reflexión sobre cómo se limita socialmente nuestra capacidad de amar. Sobre cómo esta limitación, pervierte a su vez esta innata capacidad y las consecuencias que se derivan de ello.

El amor viene definido y regulado culturalmente en términos que ya conocemos. Sabemos que el modelo de relación de pareja culturalmente definido como norma, es monógamo y heterosexual. La cultura nos bombardea a través de sus instrumentos de control con ejemplos constantes que inciden en la supuesta naturalidad de este modelo. 

Recuerdo la primera vez que me enamoré de una mujer. Recuerdo como sentía la falta de canciones, de películas, de imágenes en las que apoyar las emociones que experimentaba. Recuerdo sentirme “fuera de la clase”, como si me hubiesen castigado en el pasillo. Esta falta de reconocimiento es un castigo por parte de la cultura mayoritaria, esa que después, con el tiempo, he despojado de casi toda autoridad y en la cual, no encontrar su reconocimiento es casi una buena señal. Esta primera experiencia a los 20 años, me sirvió para explicitar en mi cabeza el término “heterosexual” en esa definición de amor válido. Fui consciente de como nuestra cultura presiona y encauza la energía para dirigir el deseo hacia la heterosexualidad, negando, dificultando, invisibilizando, otro tipo de experiencias. Que nuestra cultura es heterosexista ya lo sabía antes de enamorarme de una mujer, pero en el aparato que la cultura posee para redirigir el deseo, el amor, era algo en lo que no me había parado a pensar hasta ese momento. De la crueldad de las consecuencias de este “canalizar el río del amor” tomé conciencia en este momento.

A partir de esta experiencia, fue visible para mí, cuestionada y rechazada la norma cultural acerca del necesario carácter “heterosexual” del amor.  Las categorías como bisexual, lesbiana, etc. tampoco me interesaron, una vez identificada la constricción que supone una categoría, una no se mete en otro corsé…así que desde ese momento, me sentí simplemente amante, mujer amante con capacidad para amar a otro ser, fuese cual fuese su sexo, pero no me dio por cuestionar todavía si debía ser de uno en uno o podía ser de otro modo.

Lo que voy a plantear a continuación no pretendo hacerlo válido para todo el mundo, ni mucho menos, pero sí que necesito abrir el camino, hacerlo más ancho para que incluya todas las opciones posibles. La vía de la aceptación siempre en más ligera y fresca que la del rechazo, y lo que quiero para mí y para mí vida es aumentar mi capacidad de aceptación y esto siento, solo es posible, ensanchando los márgenes del camino. Si no hacemos ancho el pasillo,  es fácil darse con el codo en la pared, y ya sabemos lo que duele! Ufa!

En este caso siento necesario ensanchar el camino de las posibilidades de vivir el amor más allá de la monogamia, sin rechazar tampoco esta opción. Para quien la opción de la monogamia no es un modelo socialmente impuesto, no es “lo correcto”, no es el “así es como debe ser”, sino una  opción más dentro del abanico de opciones que en un momento dado, se elige libremente experimentar como vía de crecimiento, es perfecto que así sea! Con este texto no critico la monogamia como opción libremente elegida. 

Con este escrito analizo lo que sin embargo, hay detrás de los sin sabores del amor a los que nos hemos acostumbrado. Lo que hay detrás de la amargura, de los celos, de la mentira, de la culpa, de la frustración, de la falta de aire, del hastío, de la rabia, del sentirse traicionadx, de lo emocionalmente plano, de la sensación de haberse perdido por el camino, del aburrimiento, del juego del ratón y el gato que hay en la cotidianidad y normalidad de tantas y tantas parejas para las que la monogamia, no es una opción, es la norma. Para quienes la monogamia es la condición básica del amor. El modelo monógamo de pareja, cuando es impuesto o autoimpuesto, puede ser una fuente de frustración y el origen de las dinámicas poco o nada saludables con las que nos hemos acostumbrado a convivir.

Una querida amiga me decía, “yo siento que sería capaz de abrazar a much@s”. Esa frase puso mi mundo del revés…Somos capaces de abrazar a much@s, es cierto, conecté con esa sensación... somos capaces de amar tanto y tanto y tanto…Cuándo una se permite entrar en comunión con otro ser, amar a otro ser, solo puede nacer el Bien…la experiencia nos demuestra que esta resonancia siempre es para bien, nos hace crecer, nos devuelve a la edad de la inocencia, nos hace mejores personas…lo hemos experimentado todxs…las mariposas en la barriga, la electricidad increíble ante el roce de un cuerpo deseado, la sonrisa que se dibuja al escuchar hablar a quien amas, la mirada embelesada del otro o de la otra que te observa fascinadx, disfrutar con los ojos cerrados recreando escenas vividas, contar los minutos que faltan hasta el siguiente encuentro, reactivar todas las células del cuerpo ante un olor conocido…es de una belleza y de una profundidad genuinamente humana, divinamente humana y natural….no se fuerza, no se provoca, no se estudia... un día llega a tu cuerpo la ola y te lleva…estas emociones son nobles, son sagradas….es la experiencia pura de la comunión con otro ser…y el paisaje humano, que es increíblemente rico, nos permite disfrutar de estas delicias a diario, gratuitamente, es el jardín del edén antes de ser expulsadxs…dónde está la malicia?

Sin embargo, el modelo de monogamia impuesto censura y prohíbe vivir este tipo de experiencias fuera de la relación de pareja. Presupone que no será necesario vivir la comunión con otros seres una vez iniciada una relación monógama y que en caso de que nazca el deseo de establecer una nueva relación, se sacrificará, se ahogará el impulso a favor del mantenimiento de la monogamia. Pero la humanidad no del todo perdida en la norma social, continúa expresándose tambaleando la que nos habían definido como "natural" monogamia. Yo me pregunto, ¿para quién establece la norma, es natural la monogamia? o ¿no lo es, pero se convierte en lo conveniente? Y si no es natural, pero es conveniente, ¿a quién y para qué le conviene ahogar y redirigir nuestra capacidad de amar?

Nos dicen, o creemos, que cuándo amamos a varias personas esto es la prueba evidente de que el “amor  con tu pareja” se ha terminado, pero no siempre es así….el amor no “se termina”, la capacidad de amar es infinita…¿Cómo se puede ser tan neci@ de creer que este maravilloso don es finito y se puede medir y contar?, ¿cómo somos tan limitadamente “bidimensionales”? La realidad es una gran espiral de infinitas dimensiones y el amor todo lo abarca. Viene, va, te atraviesa, se expresa de numerosos modos…¿Qué significa que el amor hacia un ser ha terminado porque nace amor hacia otro? ¿No es reducir  terriblemente la capacidad divina de amar?

Cuándo por los motivos que sean, se decide no dar cabida a esta nueva experiencia, nos “automutilamos”, nos ”autonegamos” el aire mismo que respiramos y nos “autoprohibimos” lo que por derecho natural nos fue dado, sintiendo frustración en el mejor de los casos y sensación de sacrificio en el peor, generando dinámicas donde primeramente nos autocastramos para después exigir una castración de la pareja, comparando constantemente el grado de castración mútua y exigiendo más autoinmolación al otro o a la otra cuándo consideramos que su sacrificio es menor al que ya hemos hecho nosotrxs. Nos cortamos las manos y nos sacamos los ojos y le hacemos lo propio a la pareja a la que decimos amar. Lo hacemos en nombre del amor, despojándolo de su grandeza y haciéndolo añicos con suspicacias, control y espionaje. Si en alguna de estas ocasiones en las que el impulso apremia, una de las dos partes es sorprendida compartiendo tiempo y afectos con otra persona, este gesto será categorizado como una traición del más alto nivel que garantizará el odio de por vida por parte de la persona traicionada. ¿Dónde está el amor en este tipo de dinámicas? ¿Dónde está el deseo de bien para mí y para quién amo si lo que espero de la otra persona es una autoinmolación de su deseo de amar?

El impulso natural de establecer relaciones es humanamente potente y continúa pulsando, continúa latiendo en el pecho, continúa sorprendiéndonos en ocasiones inesperadas. Si el impulso es suficientemente fuerte como para iniciar una nueva relación a pesar del modelo de monogamia obligatorio, y queremos evitar la tragedia que sigue a la “traición”, recurriremos a la mentira y al escondite, sintiendo culpa  de mostrarnos clarxs con quien amamos, de engañar a quien comparte con nosotrxs altos grados de verdad. En la mentira y el la culpa, consecuencias de mantener en pié la estructura monógama, tampoco hay amor. El impulso natural y sagrado de amar se ve deformado, degenerado debido a la norma impuesta de la monogamia. Lo que podía haber sido amor, se convierte en una caricatura, en un disfraz horrendo de mentiras, vergüenzas y reproches.

La monogamia heterosexual impuesta tiene un origen cultural y unas razones de existir que darían para otro texto. La monogamia a secas, también tiene sus razones de existir que no entro a analizar en este momento. Lo que me interesaba en este artículo era desmontar son las consecuencias que de este modelo impuesto se derivan,  la instrumentalización de la pareja que se genera a veces en este tipo de relaciones, el sentimiento de posesión sobre otra persona y la tendencia a la cosificación de un ser que consideramos propiedad. La persona amante, se vuelve vigilante, desconfiada, espía, jueza….y en lugar de amar a brazos abiertos, se mantiene en estado de alerta permanente de sus propias emociones y de las ajenas. En nombre de amor, lo que dejamos de hacer, es amar.

Sobrevivimos muert@s de hambre y de sed…los ojos nublados de normas no se permiten ver la realidad en todo su esplendor. Con un afán masoquista y sádico sufrimos y hacemos sufrir apretando el nudo de las condiciones impuestas en las relaciones. Empequeñecemos nuestra grandeza con vidas llenas de suspiros y de faltas.

¿Y cómo sería si NOS permitiésemos Amar, infinitamente Amar, a cada momento Amar, desplegar del todo NUESTRA divina capacidad?. ¿Cómo sería si también LE permitiésemos Amar, a cada momento Amar, desplegar del todo SU divina capacidad, a la persona (o personas) a quien amamos?¿Y cómo sería no limitar ni categorizar el Amor, no reducirlo a pocos o muchos modelos, no reducirlo a ningún modelo, dejarlo Ser sin más?  ¿Cómo sería si nos supiésemos libres de regresar a la edad de la inocencia?



3 de marzo de 2014

Desestructurada


De mi paso por Italia me llevo muchas cosas,  también muchas que seguramente aún no conozco, semillas que con el tiempo, irán germinando. Me traigo relaciones íntimas e intensas con personas maravillosas, me traigo un conocimiento más profundo de mí misma y un compromiso con la responsabilidad de llevar adelante la tarea de “la vuelta a casa”.

Con la vuelta a casa, no me estoy refiriendo a volver a Madrid, me estoy refiriendo a volver al origen. Volver al origen es un camino de regreso a lo que fue antes de colocar capas y capas de teorías, preconceptos, experiencias, memorias y proyecciones. A lo que sigue siendo sin necesidad de todo ello, a lo que todo ello no toca ni modifica, porque ya es completo. Ese centro es al que me dirijo, siendo consciente que la que se dirige se tendrá que quedar por el camino en algún momento si es que quiere llegar, así como siendo consciente que en realidad no hay ningún camino, no hay ningún viaje, no hay que dirigirse hacia ningún lado para volver a casa, esa es otra ilusión. En casa, ya se está, solo hace falta ser consciente de ello y ya…

Para fortalecer este compromiso, ha sido fundamental abrir los ojos y en ese abrirlos, ha sido necesario ser consciente de lo que a continuación escribo:

Mi paso por Italia sobre todo, me ha permitido, gracias a dos mujeres fascinantes comenzar a vislumbrar algo que intuyo grande. Me ha ofrecido el ojo de la cerradura por el que poder mirar y fascinarme de lo que existe tras la apariencia. He comprendido que lo construido, lo ilusorio, abarca mucho más de lo que yo creía y que para poder volar, hay que soltarse de la rama a la que una se aferra, de todas las ramas, hasta de la última rama. NO HAY NINGUNA ESTRUCTURA. O al menos, hay infinitas…

Cuándo una se plantea dejar caer las estructuras, primero deja caer las que no formaban parte de su vida, esto es fácil…Dejo que se esfume la estructura que impone hacer las cosas en un modo que yo no hago! Bien…y después? Eso solo sirve para hablar de la caída de las estructuras con lxs colegas o para decirle a alguien lo conveniente que sería que dejase caer las suyas y quedar bien, pero no sirve…hay que seguir, hay que seguir acercándose a una misma….ahora…mmmm…ahora dejo caer las estructuras que sí “estructuran” actualmente mi vida, pero solo aquellas que no me gustaban, que ya me ahogaban, que estaban por caer…Si! Esto ya es liberador! Y bastante más complicado de hacer que lo anterior, pues seguramente, en nuestro entorno habrá quien defienda a muerte estas estructuras que ahora, nosotrxs decimos que no solo no nos hacen bien, sino que las vamos a derribar haciendo de esta parte de nuestra vida, una parte sin “idea preconcebida de cómo debe ser”. Nos lanzamos al vacío aliviadxs...no sabemos cómo será a partir de ahora, pero ya no será oprimente como cuando esta faceta estaba regida por la antigua estructura. Este segundo acto ya no es solo “social”, ya no pone su mirada solo hacia fuera, ya empieza a ser individual, interior. Ya se vislumbra un compromiso y una responsabilidad hacia nuestra propia vida. Sin embargo, aún colea la parte social en la lucha por hacer entender al resto, que esa estructura nos sobra. La parte propositiva en la decisión de dejarla caer, es individual, es un diálogo con nosotrxs mismxs. Pero en la parte de resistencia a dejarla caer, aún colocamos a tercerxs Estén presentes o no en el diálogo, los hagamos partícipes o no de esta caída, ellxs simbolizan la resistencia a soltar, al dejar caer. Son la excusa ideal de la dificultad de hacerlo.

Hasta ahora, me he sentido más o menos cómoda, al menos habituada, a moverme entre estas dos formas de gestionar los “dejar andar”. Creyendo que el máximo de compromiso estaba en ser consciente de nuestro yugos cuando estos nos hacen mal, y decidir soltarlos, liberarnos…no era consciente de que la tarea no terminaba aquí…creí que tomar consciencia de aquello que no nos hace bien en nuestra vida, y soltarlo a manos abiertas era el máximo de “estar en el presente”. Pero en Italia, he aprendido que no, que hay al menos, un tercer escalón  más…

El siguiente paso consiste en dejar caer las estructuras a las que estamos apegadas, dejar caer las estructuras que aparentemente nos hacen bien y nos dan seguridad, soltar no lo que “me sujeta” sino lo que “yo sujeto”. En este plano, el diálogo que se establece es tan solo con una misma, la resistencia a derribar la estructura no está fuera de nosotrxs, ya no es una teoría, una ideología, la familia o una amiga…la resistencia está dentro de mi cuerpo, es el apego. La decisión de soltar esta estructura ya no está basada en que nos hace mal, me duele, me oprime a “mi”, a mi ego. La decisión está basada en un acto de amor y de confianza en la vida, que es más grande que mi propia estructura mental. Es soltar lo que aprietan mis manos para poder abrazar las infinitas posibilidades. Es dejar de tener miedo. 

Las estructuras, todas las estructuras, estructuran (que para eso son estructuras, es su función), configuran de una determinada manera, limitan el resto de posibilidades, sea el resultado de nuestro agrado o no. Sean impuestas desde el exterior o sean una autoimposición. Pero siempre limitan y encarcelan, siempre preconciben una forma concreta, siempre ahogan la creatividad, nuestro compromiso y nuestra responsabilidad pues son predefinidas.

Estar dispuestxs a dejar caer todas las estructuras no significa que nuestro modo de hacer libre no sea aquel que la estructura inicial definía como válido, significa que abrimos la posibilidad de que pueda ser de otra manera. Solo renaciendo a cada instante, situándonos en el momento presente sin memoria y sin proyecciones, podremos experimentar lo que decía Buda con “Cada vez, como la primera vez”. Para ello es necesario no recurrir al comodín o a la norma impuesta de la estructura, que facilita aparentemente las cosas cuando es una estructura por la que sentimos apego, pero que asfixia y oculta nuestra naturaleza divina como la que es impuesta por el exterior, por la cultura y el momento histórico en el que nos situamos.

De todas las estructuras, la más naturalizada, es el modelo de amor válido. No somos conscientes de que es una estructura ya que su grado de naturalización es enorme, pero el modelo de la "monogamia heterosexual obligatoria" es la "Gran Estructura" ya que canaliza, dirige y limita nuestra capacidad primaria fundamental, la capacidad de Amar y limitar esta capacidad es la gran herida de ser humano, es el vacío que tratamos de llenar cada cual como puede, es el origen de malestares de diversos grados, y es la dificultad principal para “regresar a casa”. La estructura que impone el modelo monógamo heterosexual como única vía de vivir el amor, es la gran estructura a derribar. Al menos yo lo intuyo así...

Sobre la caída de la monogamia heterosexual obligatoria como estructura, escribiré en el siguiente artículo, ahora necesito respirarme todo lo que se me mueve en la barriga!

20 de enero de 2014

Entrego mi fruto a la tierra

Estas palabras resuenan en mi cabeza desde que hace unos días Silvia Martini, chamana hechicera amorosa, pronunciase...Gracias...

Entrego mi fruto a la tierra, no me apego, no me pertenece, yo era el instrumento necesario para dar carne, para dar materia a la Existencia en una nueva forma, pero la Existencia ya era, seguirá siendo, se seguirá expresando en infinitas formas posibles…Los frutos de mi vientre, son unas cuantas de las infinitas formas posibles en las que se expresa la Existencia, reconociéndolo así, los entrego en paz a su libre fluir. No reconocerlo, no entregar los frutos a la tierra, no cambiaría la realidad, no los haría míos, no separaría a la Existencia de la propia Existencia, solo sería una quimera y fuente de dolor y frustración. Con la entrega de los frutos, incluyo todos los frutos…los frutos de mi vientre en forma de hijxs, los frutos de mi mente en forma de proyectos, los frutos de mis emociones y de mis actos, en forma de relaciones, de apegos, de identificaciones, las alegrías y las penas…no sujeto, no aprieto los puños viendo como el agua se escapa entre mis dedos y los entrego a la tierra…

En ese acto de entregar a la tierra, en ese reconocer que la Existencia no se crea, solo se manifiesta eternamente, nace una paz profunda, tiene el origen el descanso de la guerrera. Toda la Existencia  se convierte en unos brazos dispuestos a acoger y abrazar. Yo misma, siendo Existencia manifestada comparto esencia y fluir con todas las gotas que forman el río del Misterio, de lo permanente y eterno. En el acto de entrega de frutos limitados se recibe la abundancia de lo ilimitado, de lo infinito, del Universo…Los frutos de tus actos no te pertenecen, porque eres los frutos, eres los actos, eres el escenario en el que actúas, eres el cielo estrellado, lo visible y lo invisible, la tierra, el aire que respiras y el acto mismo de respirar…

El último círculo me ha traído una grande sanación a mi vida, ha sanado mi sensación de orfandad…En anteriores círculos he conseguido traer a mi vida comprensión, aceptación y gratitud por los actos de mis ancestras, por mi linaje femenino de sangre. He reconocido la grandeza que supone poner a disposición un cuerpo para dar cuerpo a otro ser, he llorado no haberlo sabido agradecer antes, he descansado en la consciencia de que lo que queda de mis días, honraré ese “sí” que me dio la posibilidad de estar hoy viviendo esta experiencia terrena. Pero la sensación de orfandad, de vacío entre mí y mi linaje femenino, continuaba pulsando, continuaba hiriendo, la niña desconsolada que busca una madre, la niña que ahora hace de madre y sus hijxs despiertan en ella el recuerdo de cómo fue su experiencia de niña. La adulta sin raíz lloraba por su falta, se ahogaba en el abismo oscuro entre ella y los úteros anteriores. Trataba de conectar con la sensación de venir de un útero, que viene de otro útero, de otro útero…y no lo conseguía….sentía que había caído aquí en la Tierra directamente de otro planeta, sin cordón umbilical y dolía mucho.

En este último círculo recibí sanación…Gracias…Gracias porque la sanación puede llegar en cualquier momento, a través de una mirada, una palabra, una imagen…llegó a través de un poema compartido, de un relato generosamente entregado. Llegó para recordarme que yo ya Era, Soy y Seré, que el Misterio se encarna a través de úteros, brazos, y labios dispuestos a cuidarte y permitirte vivir un cuerpo físico. Gracias Mamá, Gracias Yaya….Pero que además, mi Esencia, es la Existencia manifestada, como la de mi linaje femenino, pero también la misma que la del Sol, las Estrellas, la Luna, las Montañas, los Ríos, las Praderas, los Mundos de Arriba y los de Abajo, la familia Arcoiris, todos los Seres Vivos, los Minerales, el Aire, el Fuego…En esta infinitud de manifestaciones, cómo puede haber carencia?, cómo puede haber falta?...


Ahora me se, y festejo ser, María, hija de Mayte, hija de Maria Teresa, hija de la Luna, hija de las Estrella, hija del Sol, hija del Agua, hija del Fuego, hija de los Vientos, hija de la Tierra, hija del Misterio.